martes, 27 de enero de 2009

Sade y los caníbales anticoloniales

Recordé un libro leído hace tiempo, cuando me dirigía a buscarlo recordé que lo leí en una biblioteca. Entonces, sin citar y releer, les hablo de mi interés por uno de los libros con algunos de los pasajes más aburridos del marques de Sade la Historia de Aline y Valcour.

La desventura de Aline y Valcour es la intriga de perversos nobles y políticos quienes les impiden realizar su matrimonio. Este libro me decepcionaba, demasiadas cartas e intriga palaciega sin nada de acción. Recupere el interés cuando aparecen Sainville y Leonore; una narración dentro de la narración. Una nueva fabula para entender la fabula principal. Variación del mismo tema, el amor puro contrariado por la perversidad humana. Pero se adereza con un viaje alrededor del mundo que incluye caníbales, gitanos adoradores de Satán, la inquisición española y una isla utópica. Viajes donde casi se encuentran nuestros personajes, pero una y otra vez no pueden coincidir. Pero en este momento no me importa el hilo de la historia sino los caníbales.

En Butua, el reino caníbal Africano, la novela nos ofrece una apología de la violencia sexual y la ingestión de carne humana. Sade, en ese momento un marginal preso en la bastilla, hace hablar al caníbal un elogio de la perversión. Es el tema predilecto del Marques cuestionar los argumentos morales contra el abuso físico y sexual. Pero este clásico discurso se une aun alegato anticolonial. Sainville contempla horrorizado las costumbres de ese pueblo de negros salvajes, la manera en que al rey se le entregan hermosas doncellas para ser esclavas sexuales, las cuales eventualmente causaran aburrición y serán ingeridas en fastuosos banquetes. Claro esta que hombres jóvenes tienen el mismo fin; ofrecer placer y ser alimento. Sainville discute estas costumbres, y otras mas, con el Rey y un Portugués adaptado a los hábitos del reino.


Sainville checando el material que consumirá el rey de Butua

El soberano no puede comprender cómo los Europeos llevan acabo guerras donde se desperdicia la carne. A partir de este punto se critican a las naciones europeas por la muerte y devastación causadas por guerras cuyo fin es el comercio. Se compara al europeo con el caníbal encontrando sanguinario al europeo. Por más humanos que el caníbal viole e ingiera no puede igualar a los humanos muertos y torturados en las empresas europeas de conquista. Es más perverso ejercer poder sobre seres que jamás vez, cómo lo hacen desde sus despachos los empresarios y las cortes de Europa.

La esclavitud es aun más ofensiva que el asesinato. El caníbal tortura y mata, hace infeliz a su victima por un tiempo. En cambio el esclavista europeo condena a su victima a la infelicidad de por vida. Este discurso pone en acto a un “mal salvaje” que puede criticar el colonialismo. En el civilizado se señala cómo máxima perversión el evadir el cuerpo de la victima. Sade nos propone la satisfacción directa y carnal. Una orgía de sexo, sangre y carne humana curaría a Europa de un mal mayor.

Sade usa el imaginario alrededor del primitivo para instituir a un otro radical, para desde ese otro imaginario lanzar un discurso contra la autoridad que lo encarcela. Realza la perversidad de las estructuras institucionales frente a la cual es menor el daño ejercido por un individuo. El Estado francés es un hipócrita al condenar al Marques de Sade. Pare realizar la operación necesita la existencia de ese otro, al cual en realidad desconoce peo lo integra cómo fabula.

A finales del siglo XVIII partículas de un discurso anticolonial recorren Francia encapsuladas dentro de una novela pornográfica, tomando en cuenta los parámetros de la época. Si al negro le quitamos la imagen del caníbal, si se despoja de parte de la definición impuesta por el europeo, tendremos al discurso contra el colonialismo. En este punto encontramos una prefiguración construida por el europeo de un discurso contra colonialista. Por multiplicidad de vías diferentes elementos de la imagen del primitivo fueron usadas por elementos dentro del centro colonizador para subvertir su propio orden. Esa subversión discursiva encarna en sujetos reales, los “excluidos”, los “perifericos”, el “sur”. Sujetos que pueden esta vez usar uno de los libretos escritos por el colonizador en su beneficio.

Por otro lado la solución a la maldad europea propuesta por el Marques de Sade, sangre e ingesta de carne humana, aparece al final de la prelícuala de Weekend de Godard, de la cual también se habla por aquí.

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