viernes, 30 de enero de 2009
De Hamlet a Matos. La construcción de una falsa identidad a través la producción artesanal en México Berenice Pardo Hernández
Algunos aspectos del cuento. Conferencia publicada en la revista cubana Casa de las Américas, No. 15-16, noviembre de 1962-febrero de 1963.
¿Ser o no ser? Se pregunta el arqueólogo no con una calavera en la mano, sino frente a un nuevo cuerpo que ha emergido de las profundidades de la exTenochtitlan. Un cuerpo femenino, con grandes cuencas, orejereas y rizos, ataviado de esqueletos; con las fauces abiertas que sueltan o tragan la sangre de sus víctimas o privilegiados, nos recibe desde su intimidad para luego alojarse en nuestro propio cuerpo y alzar la voz, sometiéndonos a largos interrogatorios, a luz de testigo, sobre su historia. ¿Desde dónde habla Tlaltecuhtli? Tlaltecuhtli ya no habla, no es su voz la que escuchamos, no es su inconsciente fantasmagórico el que verbaliza su existencia, sino un sistema de signos occidentalizado, atrapado en la palabra y en la modernidad de la nomenclatura.
El último “descubrimiento” (ovación por el desenterrar a los muertos) de Eduardo Matos Moctezuma y de Leonardo López Luján en la zona del Templo Mayor, un monolito producido tallado que muestra a la diosa madre como la representación telúrica del inframundo prehispánico, podría recordarnos desde su propia materialidad la doble alienación de un subalterno que resulta omnipresente: las mujeres indígenas productoras también de signos de la alteridad en forma de artesanía.
Tanto Matos Moctezuma como López Lujan decían en un artículo de la revista Arqueología Mexicana que:
“Al igual que los dioses de la muerte, Tlaltecuhtli
asume un doble papel en el cosmos.
Por un lado, tiene funciones generativas,
tanto en el ciclo vegetal como en la
concepción y el nacimiento de los seres humanos;
por el otro, es una devoradora insaciable
de sangre y cadáveres. De hecho,
no sólo come a las criaturas mundanas que
habitan la superficie de la tierra, sino
que engulle al Sol en cada atardecer, regurgitándolo
al amanecer.”
Doble papel en el cosmos…la maternidad y la fatalidad como binomios enraizados en el universo de la dominación verbal sobre la imagen femenina no es exclusiva de ninguna época. Nadie, ni las piedras se salvan de esos significantes que re-emergen en los discursos poscoloniales de cualquier campo de estudio. Y ahí tenemos a nuestra primera figura, alienada, esclavizada dentro del mismo sistema elitista. Así, dos fantasmas ventrilocuizan nuestras palabras: el dominador, colonizador dueño de las significaciones y de los significantes y la dominada, atravesada por mil adjetivos y pronombres, convirtiéndonos en criptas amorfas de lenguajes.
Ahora, encima de toda esta maraña taxonómica, surge otro factor a considerar en la relación del dominado con el sistema: su producción, su fuerza de trabajo mal pagada, pero que conforma y perfila las relaciones identatarias con lo “in” del mercado neoindigenista “huarachitovenceremos”. Huipiles de fibra vs. lycra, ritos vs. quiromancia y canastas de palma vs. PVC; todo cuanto sea más redituable para el capitalismo incipiente, cuya historicidad moldea políticamente hasta los cuerpos femeninos que han sido insertados con todo y sus “cositas” en la economía a favor de la definición de las raíces de un país que no sabe ni por qué se llama así. Dicho de otra forma, la estrategia del dominador es la adaptación de un populismo que ofrece las ventajas de darle al comprador “un pedazo de México en sus manos”, poniendo en entredicho la integridad cultural del gusto y las formas de la artesana (en este caso).
Ampliando la perspectiva, el sujeto productor de artesanía en este ejemplo es una mujer indígena, parte de una comunidad cuyas tradiciones tienen ciertas características que la sitúan dentro de la misma. Pero al salir de su comunidad y entrar al sistema capitalista urbano, entra también en el sistema de significación que la enuncia como “Otro” por su condición de “indígena”, luego por su condición de género y finalmente (¿o consecuentemente?) por su condición económica. He ahí donde deberíamos preguntarnos qué hay detrás de la venta de nuestra supuesta identidad: ¿una adaptación forzada de comunidades?, ¿un proceso de destrucción de las mismas por parte del sistema?, ¿parecería muy perverso juntar ambas? Si bien contradictoria adaptarse para destruirse, por lo menos le daría coherencia al cambio de materiales perecederos por materiales propios de la producción en serie en pro de la demanda.
La fórmula sería: “manos de mujer indígena + madera de los Altos de Chiapas = ídolo totémico con espíritu de México, listo para llevar”. Nacionalismo ficticio basado en la mistificación de la “madre tierra”.
Una vez que tenemos en las manos el fetiche como mercancía, como forma de ritos y secularización del ídolo que jamás habrá de satisfacer el deseo del consumista, entonces no sólo se repetirá el modelo incansablemente, sino que se desgastarán sus posibilidades comerciales y tendrá que sacrificar formas y contenido para poderse vender, pero nunca será comprado por el sujeto productor, exiliándose en la alienación.
En ese sentido, la folclorización del otro es inevitable. Ese ya no es singular, sino que entra en el territorio de lo inexistente. Como cuerpo, a la mujer indígena le es negada la incorporación al racionalismo europeo pues la sexualidad “políticamente correcta”, como dice Spivak, deserotiza y desaprueba la propia identidad. Desde esa perspectiva, la pregunta sería: ¿Cómo podrían las mujeres indígenas conquistar una intimidad con el cuerpo como “superficie vibrátil”, siendo subjetividad enunciada por el sujeto-Capital?
Sin embargo, ¿quién compra artesanía mexicana? No hay que perder de vista un organismo fundamental, representante del poder hegemónico: FONCA, el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, destinado a fungir como intermediario entre el productor y el consumidor, mismo que dicta el gusto, prolonga el deseo y oprime el significado. El FONCA, organismo de élite, desplaza los discursos del mito a la modernidad y fracasa al insertarlos en un intento por definir “La identidad” nacional. ¿Desde dónde lo hace? Probablemente desde la mirada del opresor, del dominador y del colonizador del que no se puede desligar, reafirmando estereotipos para definir “lo nuestro”.
Entonces, ¿quién habla por las mujeres indígenas artesanas?, ¿tendrá algo que ver este orden en su adjetivación con sus propios fantasmas alojados en nuestro inconsciente?, ¿podrán ellas hablar por sí mismas, enunciar su conciencia; elegir? De alguna forma, tener registro de sus productos es historizar su realidad, pero no su conciencia. Y es que el hecho de estar supeditadas a un intermediario como el ya mencionado, las inscribe de nuevo en un círculo interminable donde se presentan como subalternos que no pueden aparecer sin el pensamiento de la élite, impidiendo el acceso a su situación, conciencia y contexto; impidiendo una crítica útil.
¿Qué delimita la existencia de estas mujeres y de su producción? Como dice García Canclini, habrá que desarrollar, tomando la responsabilidad de saber el funcionamiento de esta crisis identataria, una conciencia sobre el lugar desde el que trabajan y yo agregaría, tomar conciencia sobre su conciencia y sobre cómo negociar su deseo con el deseo del otro (del otro para ellas), al estar marcadas por imposiciones ideológicas y físicas que callan su voluntad en lo moderno urbano.
A manera de crítica…
jueves, 29 de enero de 2009
Algunos capítulos de un proyecto errante: El despertar

Arriba está una imagen (si sale muy pequeña, darle clic por favor) que presenta cuatro capítulos independientes -y sin título ni referencia- de lo que empezó siendo una exploración meramente etimológica del discurso contemporáneo, pasó por un libro de autoayuda de tintes religiosos y terminó formulándose como una especie de cosmología pobre del arte contemporáneo; en la cual el gran dios es un Narrador sin afán alguno de autoría, en donde en los cielos intermedios se encuentran los eones, sabios iluminadores de los habitantes del mundo: los mortales. Algún día bajará del númen del Narrador un Arquitecto redentor. Lo demás es Texto.
miércoles, 28 de enero de 2009
Ante la INTERPELADA. Las estrategias Cantinflas.

fragmento de dialogo tomado de la película “Ahí esta el detalle” con anotaciones
Ministerio público: ¿Cuál es su nombre?
Cantinflas: pues hable claro
( Cantinflas abre la puerta a un cuestionamiento a quien lo interpela. Siendo Cantinflas el objeto de la interpelación, la cual define de principio al interpelado, señala la falta de claridad con la cual es enunciado o definido. Estableciendo un quiebre de la autoridad del discurso que pretende definirlo e interpelarlo)
MP: ¿Cuál es su nombre?
C: así, no me grite
( se negocia los términos de la interpelación, al eludir la respuesta directa se establece un espacio de negociación negado al principio por el interpelador, dando espacio a cantinflas para establecer alguna regla a la interpelación de la cual es objeto)
C: ¿Cuál quiere usted el de primero o el de después?
( no se admite la pretensión del interpelador de encontrar una identificación única e inequívoca del sujeto interpelado estableciendo una identidad sujeta a la circunstancia)
MP: ¡ Allí esta la cosa !
C: ¡ Allí esta el detalle !
( el interpelador a pretendido haber encontrado un elemento esencial, mientras Cantinflas señala un punto de inflexión donde las cosas pueden definirse de una u otra manera)
a esto se sucede un alegato del fiscal donde declara que Fernando del Paso se hace pasar por Cantinflas; este es el núcleo del enredó en la película. Continua el dialogo
C : Al revés manito, primero cantinflas lo que pasa es que después pues claro lo miran a uno y que esto y que ya vez, y uno tiene sus sentimientos por eso después Leonardo
MP: Eso es lo que yo he dicho
C a bueno así esta bien
( En primera instancia para la lógica del ministerio público el discurso de cantinflas es ininteligible, por ello inaceptable. Las normas discursivas del interpelador no aceptarían en un principio la respuesta del interpelado, pues la interpelación pretende definir al interpelado en los términos del interpelador. Cantinflas al final a logrado incluir, desde un espacio propio, la definición de si mismo. Una definición entendible desde su circunstancia, movida estratégicamente porque como es una es otra o al contrario, aunque sale igual ¿ o no ? pero si, porque cómo ya explico Cantinflas ahí esta el detalle)
Todo esto a propósito de que los asistentes a la clinica hemos sido interpelados con un llamado a participar en una mesa del SITAC, o a propósito del "sur" llamado a definirse a si mismo.
ahí va un fragmento de la película, la cita sucede por ai del 4:40
http://mx.youtube.com/watch?v=6Gs4RbGmFY0
"Tout va bien" : Modos abiertos de acción cultural Mariana Delgado y Paz Sastre Domínguez
Mariana Delgado y Paz Sastre Domínguez
“…Esta fotografía responde la misma cuestión que la película plantea: ¿qué deben hacer los intelectuales en la revolución? La fotografía da una respuesta práctica a esta pregunta; la respuesta que da es su práctica…”
El espacio dado, en el que vivimos y nos desarrollamos y morimos, no se entiende más como eso, como el plano en que la vida encuentra su modo, sino como una multitud de paisajes heterogéneos que se superponen lo mismo que se yuxtaponen, por donde circulan personas, objetos e información, y en donde convergen y se conectan simultáneamente los ámbitos técnicos, financieros, mediáticos y de ideas. Estos términos son todos exponenciales y sus resultados son necesariamente fractales: antes que un sistema de escalas y dimensiones múltiples, lo que vemos -cuando intentamos- es un caos.
Localizar hoy cualquier actividad cultural implica necesariamente atender dos de las tendencias vectoriales de la globalización: la economía a gran escala y las tecnologías de comunicación e información. Sobre el territorio socioecológico que conforma la primera de ellas se ha ido superponiendo y enlazando de manera compleja la emergencia de un territorio virtual. El desarrollo de las prácticas culturales en este territorio dual carga consigo el peso de largas vivencias y de unas muy extensas historiografías mediales, ambas, cultural, social, económica y políticamente geolocalizadas. No obstante, la especificidad contemporánea reside en la transformación tecnológica acaecida en el territorio comunicacional a través de los medios de comunicación e información que son también, y como siempre han sido, aquéllos de la vivencia, el conocimiento y la memoria. Trasladados al conjunto de dispositivos digitales estos medios adquieren la capacidad principal de prescindir de su soporte material y, por tanto, de abandonar el territorio socioecológico que ocupaban convirtiéndose en hipermedios.
“…Al no servir las viejas respuestas para las nuevas preguntas de las luchas revolucionarias hay que aprender a hacer estas nuevas preguntas de quienes aún sin tiempo para hacer estas preguntas con claridad se han apoderado ya del terreno donde podrán florecer y lo han logrado inventando nuevas formas de acción práctica…”
Lo que experimentamos es por suerte infinitesimal: nosotros transitamos, como podemos, e interactuamos, es lo que hacemos; en el ínter formamos redes de todo tipo que nos procuran todo tipo de resguardos; en la medida en que las traspasamos, mediamos . Resultamos banales y sin embargo somos centrales: nuestras acciones hacen la diferencia continuamente, se basan en la diferencia para producir nuevas diferencias aquí y ahora. De este modo, sumamos al caos al mismo tiempo que hacemos sentido: la diferencia es la unidad mínima y máxima de intercambio- por unidades intermedias tenemos la serie infinita de cifras con que los distintos regímenes buscan sistematizar su operación, invalidar nuestra acción. Más que ilusión, lo que nos permite la diferencia es una suerte de compensación.
La red Internet como soporte, el ordenador como metamedio y la World Wide Web como servicio público, configuran un nuevo territorio virtual de alcance global donde albergar la producción cultural de los nuevos y los viejos medios, transformando además la información geolocalizada en un producto dialógico y por ende vivo. Toda pregunta acerca de dónde podemos situar hoy cualquier actividad cultural, debe partir por tanto de las intersecciones actuales entre el territorio socioecológico de la gran economía y el territorio comunicacional de las nuevas y las viejas tecnologías.
Esta posición de partida nos obliga a evaluar los vínculos culturales, sociales, económicos y políticos entre ambos, vínculos que a su vez se encuentran histórica y estratégicamente geolocalizados a través del desarrollo diacrónico de las propias tecnologías de información y comunicación. El análisis exhaustivo de estos vínculos nos permitiría refinar la dicotomía analítica del territorio dual mostrando los circuitos de alimentación mutua que se dan y se han dado en la práctica cultural efectiva dentro del territorio socioecológico medial. Trabajar en función de las distintas escalas geográficas y temporales debe ser un requisito esencial en el seguimiento de estos vínculos.
“…Es importante y urgente hablar de verdad a los que vinieron a ver nuestra película. “De verdad” significa: dónde están ellos y dónde estamos nosotros. De modo que debemos conseguir que puedan hacer preguntas si les apetece o contestar a lo que hemos preguntado. El espectador debe poder pensar…”
Si no es posible hablar desde la utopía, hablaremos al menos desde la heterotopía porque necesitamos de un punto en el que poder detenernos, literalmente, y nos encontramos cómodos con el hecho de que sea precario. No nos disgusta el hecho de que este punto pueda estar abierto o cerrado, de que requiera de un ritual y que éste sea más circunstancial que condicional. Estamos contentos con la posibilidad de que la heterotopía que planteamos esté desviada, y aún más con la posibilidad de que la experiencia, siendo conjunta, sea mezclada .
No obstante, enfrentar el alcance del territorio virtual actual requiere, además de estudiar y geolocalizar los procesos diacrónicos que lo anteceden y la disposición sincrónica que presenta en todos los niveles señalados, explorar en profundidad sus potencialidades técnicas. El imperativo de explorar las potencialidades técnicas del territorio virtual responde a la metamorfosis radical de los medios, esto es, al núcleo dialógico de los dispositivos digitales. En este sentido los medios analógicos son tecnologías físicas y monológicas, mientras los medios digitales se sustentan en tecnologías dialógicas que no dependen ya exclusivamente de la capacidad de un soporte material dado para sustentar durante un tiempo finito cantidades limitadas de un tipo u otro de sustancia expresiva distinta. El núcleo de los nuevos medios reside, más allá de las continuas actualizaciones de software y de hardware, en el concepto de hipermedia. El núcleo dialógico de las tecnologías digitales nos permite no sólo analizar y proyectar sino construir de forma efectiva nuevas y múltiples topografías de las prácticas culturales sobre el territorio virtual. Otorgar la primacía de la novedad a esta tendencia y no a la económica, es simple. El capitalismo de toda suerte mantiene siempre estable un viejo principio de sobra conocido: explotar todos los recursos socioecológicos posibles para redistribuir inequitativamente sus resultados. Mientras el paso de la producción cultural monológica a la dialógica supone una transformación radical. Sobre este escenario ha de ubicarse toda propuesta de acción cultural. La construcción de utopías productivas se sitúa hoy entre el acto y la potencia de los nuevos medios en cuya pugna se debate la realización, o no, de un nuevo espacio público.
“… o sea, para poder hablar realmente de Tout va bien nos situaremos fuera de la película. Hablaremos de la máquina fuera de la fábrica que la usa. Buscaremos la base de la discusión fuera del cine para tener una visión mejor de él al volver y para encaminarnos mejor hacia los problemas de la vida real, de los cuales el cine habrá sido sólo una parte…”
Desde este punto, nos dirigimos a la esfera pública - que al igual que el espacio ha tenido a bien fragmentarse, multiplicando las disputas- para hablar de aquello que llamamos arte y de aquello que despachamos como cultura popular, para abordar sus intersecciones y explorar las mediaciones, intentando figurar otras rutas para transitar por los nuevos mapas cognitivos. Si bien los ejercicios de diferencia son parte de este juego, no aspiramos a que nuestros enunciados tengan el peso de las definiciones sino todo lo más a plantear algunas proposiciones con miras a iniciar un dialogo. Por último, si utilizamos el plural para hablar es porque así nos podemos mantener comunes; nos parece perfecto seguir siendo comunes. Si podemos pues, sumemos como todo y como todos, al caos.
La dificultad reside entonces en situarse correctamente en el plano de las intersecciones entre ambos territorios. La distancia debe medirse aquí y ahora no como distancia crítica, sino como distancia comunicacional: desde dónde y hacia dónde. De este modo la distancia se articula en función de lo tecnológico y de lo simbólico. A la primera pregunta responde por nosotros nuestro propio territorio socioecológico, espacial y temporalmente situado, a la segunda, debemos responder a través de la configuración del territorio virtual como espacio público y global. Desde esta relación de dependencia dialógica se infiere la necesidad de construir nuevas herramientas simbólicas a través de las tecnologías que permitan acortar, equilibrar y respetar la distancia comunicacional, reclamando para ello la realización de ciertas potencialidades de los hipermedios. La primera y más evidente se encuentra en las diferencias lingüísticas de corte cultural o disciplinario. Pero la traducción se enlaza aquí con el desequilibrio imperante entre las distintas historiografías mediales y prácticas culturales presentes en el territorio virtual donde los contenidos deben responder a la escala. Esto no significa que todo grupo cultural diferenciado deba obligatoriamente hacer uso de las tecnologías digitales. El estableciendo de un equilibrio en la distancia comunicativa no depende de la imposición del tipo de medios de comunicación e información a utilizar. Al contrario, el respeto moral y epistemológico hacia el uso cultural de los medios y del propio territorio socioecológico, como en el caso de las culturas orales contemporáneas, depende en gran medida del mantenimiento de las distancias comunicacionales existentes mediante el uso plural de la representación en el territorio virtual, cuya extensión remite a su inclusión obligatoria. En este sentido, acortar y equilibrar tecnológicamente la distancia comunicacional implica su mantenimiento desde el punto de vista cultural.
“… No abandonaremos Tout va bien, saldremos de ella para ir a otro lugar, a Vietnam por ejemplo, ya que tú has vuelto de allí. Pero lo importante es que iremos allí por nuestros medios ¿De qué medios hablamos? Los medios técnicos y la manera de usarlos socialmente. Tú en la foto de Vietnam, nosotros en la película en París… Por una vez no estaremos solos, estará también el espectador. Será un productor y un consumidor a la vez, y nosotros seremos también las dos cosas a la vez…”
En primer término tenemos al arte, que se llama así porque puede y porque eso le permite acceder a una serie de prerrogativas discursivas y prácticas relacionadas con la autonomía relativa del arte, y con ello a toda suerte de privilegios simbólicos y no simbólicos que forman parte del presupuesto del sistema hegemónico y que se distribuyen diferencialmente según rubros específicos y con fines estratégicos. Si por sistema hegemónico entendemos a las industrias culturales y al régimen mercantil que dicta el éxito de los productos, entonces poder o no poder no es exactamente una cuestión de crear o no crear, acción nominalmente sobrevalorada en los lineamientos que establecen los programas de incentivos artísticos -sean gubernamentales o privados-, reemplazada por criterios de producción para su aplicación y subvalorada a la hora de la evaluación, y convenientemente revalorada para efectos de su distribución o promoción. En la economía de la post-producción , crear o no crear es tan relativo y a fin de cuentas tan maniqueo como innovar o no innovar: lo que importa es conectar.
La distancia comunicacional se mide entonces desde del territorio virtual hacia el territorio socioecológico. Para ello resulta imprescindible conocer detalladamente cómo se están definiendo sus fronteras. El acceso al territorio virtual está delimitado por dos lindes principales, una exógena, referente a los dispositivos materiales, y otra endógena referente a los contenidos inmateriales. Ambas se dibujan, como ocurre en el territorio socioecológico, en términos de movilidad y propiedad. Ambas, dependen fuertemente de los sistemas monológicos de gestión, producción y distribución cultural surgidos en el contexto de las tecnologías analógicas. Mientras la desigual distribución de infraestructuras y dispositivos derivada de factores económicos y políticos debe ser minimizada, debemos respetar las diferencias de tipo cultural sobre el territorio socioecológico . La Unión Internacional de Telecomunicaciones , la unión de Estados y empresas “comprometida para conectar el mundo”, constituye el organismo regulador más importante a nivel internacional en lo que concierne a la delimitación de las fronteras exógenas del territorio virtual. En cambio, dentro de la frontera endógena sí debe defenderse sin restricciones políticas, económicas o culturales el acceso público y global a los contenidos inmateriales. La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual , dependiente también de las Naciones Unidas, constituye el mayor órgano rector de las fronteras endógenas del territorio virtual, en la medida en que controla el marco legal al que debe sujetarse la redacción de las distintas legislaciones nacionales en la materia . Frente a y dentro de ella han surgido nuevas alternativas que polemizan con su definición de la propiedad favoreciendo la movilidad pública y universal. No obstante, ninguno de los dos bandos parece estar investigando en profundidad el alcance de la transformación dialógica de las tecnologías. Paradójicamente, es este un ámbito plagado de desinformación donde todos los datos son difusos, controvertidos e incluso inexistentes . En esta tesitura resulta difícil evaluar el derecho a construir y transitar un territorio virtual que sea público y global, cuando ni los contenidos que deben formar parte de éste se conocen suficientemente, ni los actores incluidos en el proceso han sido estudiados detalladamente de forma específica.
“…Casi todo el mundo ha visto ya esta foto… ¿Cómo la ha usado cada uno para ir a Vietnam?... Porque también el Dr. Kissinger va a Vietnam varias veces al año y precisamente alguien como él nos preguntará ¿por qué esta foto? ¿qué tiene que ver con Tout va bien? Él y sus amigos nos dirán que mezclamos cosas, que más nos valdría hablar seriamente de la película, de arte…”
En una segunda instancia tenemos aquello que denominamos genéricamente como cultura popular y que tiene lugar al margen del sistema, o más bien en las brechas que se producen en el sistema, en donde proliferan de modo liminal y evanescente todo tipo de experimentos imprevistos de vida. Es ahí donde los modos comunes de producción y reproducción cultural recurren a la manipulación y apropiación de tecnologías, siguiendo la lógica de post-producción y contestando el espacio expresivo exclusivo del arte con una acción rizomática que no solo conecta distintos regímenes sino que subvierte transitoriamente sus términos. Se trata de otra industria cultural, que prescinde de los presupuestos convencionales y se sustenta en esquemas informales de operación en donde el trueque y el don son divisas legítimas. Es así que en la intersección de dos paradigmas que reconfiguran de continuo al mundo contemporáneo - los cambios demográficos y las revoluciones tecnológicas - emerge un tercer paradigma para el milenio en ciernes: la autonomía de las periferias.
Trabajar en las intersecciones del territorio dual nos obliga a asumir, además de la distancia comunicacional, la interdependencia sistémica de las redes en el territorio socioecológico y en el territorio virtual. Esta interdependencia es claramente asimétrica, pero revisar los modos en que se utilizan los nuevos medios puede ayudar a paliar desigualdades y restaurar poderes. Las redes sociales que conforman el conjunto de poderes subalternos establecen comunidades transnacionales en línea sostenidas por un interés común que marca su diferencia. La comunidad del arte es una entre ellas. Su búsqueda de una autonomía relativa las lleva a posicionarse en estratos diferenciados donde no se explota todo el potencial que ofrece el hipermedia. “Todo lo que puede ser enlazado debe ser enlazado” es la consigna dialógica del territorio virtual. Sin embargo, las comunidades subalternas, on y off line, continúan trabajando en paralelo.
Las intersecciones entre ellas deben ampliarse, fortalecerse y fomentarse. La autonomía no se encuentra ya en el modelo de espacio independiente, sino en la capacidad de desplazarse y actuar por distintos espacios, en la capacidad de ampliar las redes y los recorridos en el territorio dual. Esto significa, para la cuestión que nos ocupa, que la autonomía del arte hoy no se hará plenamente efectiva a menos que la comunidad artística trabaje con las demás comunidades y viceversa.
“… Intentaremos explicar los elementos que forman esta foto. Por un lado, explicaremos cosas como si fuera una estructura molecular-fotográfica, y por otro, como si fuera una célula nervioso-social…”
En el sistema del arte , el heroísmo pasa por condición de excepcionalidad y por el establecimiento de patrones y convenciones que permiten establecer y garantizar esta reputación, y circuitos que operan movilizando recursos de acuerdo a un orden jerárquico en el que la idea es preeminente y es seguida por la ejecución, la distribución, la promoción y el consumo. Este proceso descansa sobre la especialización de todos aquellos que intervienen en él y que respetan esta división del trabajo como si de un estatuto sagrado se tratara. Ubicua en la medida en que permea con mayor o menor grado de deformación todas las instancias discursivas, la racionalidad que recurre a la evocación, la asociación y la distinción para validar el sentido, fijar los estándares y delimitar la eficacia de las obras que produce un sistema en el que la simulación es espectáculo y viceversa.
La respuesta al ¿cómo? pasa por la investigación y el desarrollo de nuevas interfaces públicas que permitan a las distintas redes trabajar conjuntamente en base a la interdependencia y la distancia comunicativa. Que permita a las distintas redes subalternas utilizar el gran volumen de información disponible de forma geoestratégica. Como lo hicieron los vietnamitas con los medios del mundo libre a través de Jane Fonda y como lo hicieron los medios del mundo libre a través de Jane Fonda y los vietnamitas. Se trata de aplicar los usos de las redes hegemónicas a las prácticas comunicacionales de las redes subalternas. Veamos ejemplos. La UIT ha producido una aplicación cartográfica que proporciona una visión a escala mundial del estado de desarrollo de las telecomunicaciones, llamada ITU Global View . Para producir esta interfaz se ha requerido, al menos, de un diseñador, un estadista y un programador, pero esta aplicación responde en realidad a un cambio de paradigma: “Los actuales métodos de trabajo tienen poco que ver con los procedimientos de antes (…). La generalización de los procedimientos electrónicos introducidos en los últimos años 90 y la reforma radical de los procedimientos de aprobación en 2001 han reducido hasta en un 95% el tiempo necesario para adoptar los textos técnicos definitivos. La reforma de los procedimientos era la prioridad del UIT-T hace cinco años, pero hoy lo más importante es sentar principios de cooperación y colaboración. Actualmente todos admiten que las características del mercado de las TIC no permiten actuar separadamente. Es por ello que hace ocho años el UIT-T empezó a favorecer decididamente los contactos con otras organizaciones de normalización, desde importantes entidades de la industria hasta pequeños grupos dedicados a una determinada tecnología. La UIT, que es la única organización de normalización de las TIC realmente mundial, ha asumido una función rectora para convocar a los más destacados representantes de los grupos de normalización de las TIC de todo el mundo a fin de fomentar la cooperación entre organizaciones y evitar la duplicación de iniciativas” .
“… como cualquier otra foto es físicamente muda, habla por boca del texto escrito al pie… el texto no debería decir que Jane Fonda pregunta sino que escucha, esto es evidente…quizás quiere decir que la foto se tomó al azar mientras la actriz militante hacía preguntas al pueblo de Hanoi. Por lo tanto, el detalle de la boca cerrada no importa pero después veremos que no es casual, o más bien, que si es casual la casualidad se explota según la necesidad lógica del capitalismo, la de enmascarar lo real a la vez que lo revela, o sea, la necesidad de engañar al cliente sobre el producto…”
En el orden del ruido , el heroísmo es una condición de supervivencia y como tal está permeado por una noción de sacrificio que integran al productor y al receptor en un festival de carácter casi ritual, es decir - nuevamente- liminal. Si en general las revoluciones tecnológicas son responsables de difuminar la distancia entre productores y receptores, la ausencia de roles especializados y el modo de operación descentralizado del orden del ruido hacen aún más difusos estos límites, abriendo un margen de potencialidades que transporta los deseos de los presentes de un extremo al otro. La consagración de un productor en este ámbito deriva de su capacidad mimética para comunicar lo mismo que de su habilidad táctica para realizar las maniobras astutas que demandan las situaciones polimórficas y compartir con su audiencia un conjunto de descubrimientos que adquieren un tono emblemático, no por contingente menos vivificante: un enunciado del aquí y el ahora. Si no fuera porque la distinción entre lo puro y lo impuro parece irreductible toda vez que los términos permanecen mutuamente amenazantes, podríamos ver lo transversal: a uno y a otro lado encontramos relatos de profetas sin honor, héroes románticos, inspirados y condenados .
La primera interfaz pública y global es la World Wide Web. Pero el fundamento de la Web no lo constituye el lanzamiento en 1991 de la primera aplicación hipermedia en línea como servicio público sino las actividades masivas de los usuarios. En este sentido, debemos expresarnos con propiedad porque los usuarios no participan en la Web, son la Web. Sus prácticas culturales en línea constituyen hoy la verdadera “Memory of the World” y no el proyecto de la Unesco bautizado con este nombre , o las pretensiones beatíficas de Google por digitalizar la documentación del Planeta. El núcleo dialógico de las tecnologías digitales depende enteramente de nosotros como usuarios. Situarnos como agentes en la intersección contemporánea de este territorio dual que habitamos implica reconocernos en plural como actores que conservan, almacenan, producen, distribuyen y consumen un gran volumen de información medial de todo tipo, fuera y dentro del territorio virtual. Todo lo cual indica que las redes subalternas tienen hoy la capacidad de actuar utilizando las mismas herramientas que las redes hegemónicas. Sus desigualdades no radican sólo en una cuestión de escala sino también en el grado de cohesión e interdependencia mutua. Volvamos al ejemplo. Green Peace y Amigos de la Tierra son dos de las mayores organizaciones no gubernamentales dedicadas al medio ambiente, una cuestión necesariamente global. Cada una de ellas posee varios sitios webs en relación a los países donde han logrado extender sus oficinas. Cada una de ellas mantiene campañas independientes contra el Cambio Climático . Incluso la UIT está trabajando sobre el Cambio Climático . No obstante, ninguna de ellas, se está preocupando por reflexionar cómo puede ser enlazado todo lo que debe ser enlazado.
“…Si nos fijamos en el vietnamita de detrás de la actriz vemos enseguida que la expresión es totalmente distinta de la de la militante americana, aunque no se vea qué mira se ve que su cara refleja a qué se enfrenta a diario…no es sólo la cara de un revolucionario, es un revolucionario vietnamita…es una cara que ha ganado la independencia de su código de comunicación…esta cara vietnamita no necesita palabras debajo, por todo el mundo dirán que es vietnamita y que los vietnamitas luchan para echar a los americanos de Asia…”
Desde este punto heterotópico como posición de otredad con respecto tanto al sistema del arte como al orden del ruido, buscamos enlazar todo cuanto puede ser enlazado entre los dos términos pero nos topamos con una condición substancial para realizar la función del tercer término: necesitamos superar la distinción entre puro e impuro y establecer un marco común para ambas prácticas, respetando no obstante las diferencias que les son constitutivas. Lo encontramos en la simetría de sus fines: las dos prácticas se deben a sí mismas (“el arte por el arte” viene a ser tan válido como “el baile por el baile”); aspiran a generar comunidad no sólo al interior sino también al exterior y para ello apelan a nuestra complicidad; nos interpelan por medio de la novedad de formas y estilos inconmensurables; nos invitan a participar del momento de la sensación verdadera. La vida puede y debe ser más intensa.
Tomemos otro fenómeno global. Hablemos de arte. Su expansión sobre el territorio socioecológico tampoco tiene precedentes, como ocurre con la escala actual del cambio climático o de las nuevas tecnologías. En el caso del arte, no sólo se expande la institución, sus ferias, sus museos, sus galerías, sus bienales, sus trienales, sus conferencias… se expanden también sus propios medios. Enlacemos intereses y tomemos un ejemplo más de práctica cultural centrándonos en un autor concreto. Antonio Muntadas es uno de los artistas multimedia más prolíficos y reconocidos en la escena internacional del arte. Antoni Muntadas ha realizado un trabajo excelente, entre muchos otros, llamado The File Room . Ahora bien, este trabajo, parte de una serie de trabajos inconclusa llamada On Translation (OT), que versa sobre la creación social de una base de datos en línea, esto es, pública, acerca de obras censuradas sólo remite a sí mismo. En cierto sentido se autocensura. Intenta romper los muros que retienen la información dentro de un exclusivo sitio web. No obstante, encontramos en línea proyectos diversos a su vez aislados en sus correspondientes sitios web, que están trabajando sobre el mismo tema. Electronic Frontier Foundation , OpenNet Initiative o Irrepressible.info , son algunos de los que hemos conseguido localizar en el territorio virtual. Mi pregunta es, para el caso del arte: ¿Por qué nadie parece estar trabajando sobre el desarrollo de nuevas interfaces que respondan a la escala de los fenómenos que aborda? ¿Por qué está absorbiendo continuamente nuevas localizaciones, nuevos medios, nuevas culturas, nuevas problemáticas pero no se está interrogando, al menos no lo suficiente, sobre cómo enlazar todo lo que puede ser enlazado?
“… Pero miremos la cara de la actriz americana sin el resto de la foto. Se ve al momento que no refleja nada o, más bien, que sólo se refleja a sí misma. Pero ese sí misma no está en ninguna parte, perdida en la inmortal piedad de una Pietà de Miguel Ángel…La cara vietnamita era una función que reflejaba la realidad, la de ella es una función que refleja una función…”
La mediación entre una y otra práctica pasa por la traducción de acciones de un sistema a otro, pero no puede quedar confinada al tránsito circular de lo subalterno a lo hegemónico a lo subalterno, pues deja escapar un volumen masivo de hechos y significados y reduce en lugar de enriquecer el texto: se quedan en algún lugar del camino la puntuación, el interrogante micro-narrativo y la cualidad experiencial . Por otra parte, esta acción socava los presupuestos autonómicos de ambas instancias, que verídicos o ficticios, aportan a cada práctica una valores performáticos que son parte integral de su épica. La traducción es sólo parte del hecho global de la mediación, y cumple su función cuando empuja los límites y trastoca los términos, proyectando un espacio en el que se emplaza la diferencia como factor de convivencia y se establece la heterogeneidad como principio de toda red que se quiera operativa.
Formulemos estas cuestiones a la inversa y vayamos hacia la intersección entre arte, ciencia y tecnología. Ésta constituye un foco de interés para las redes hegemónicas como lo demuestran los trabajos de evaluación realizados en Estados Unidos, Reino Unido y también, siguiendo su estela, España . La Unesco también tiene un portal dedicado a ella y todo, especialmente, porque esta intersección está generando ya considerables beneficios a distintos Estados y empresas. Algunas prácticas nos están enfrentando cara a cara con lo que podemos hacer y no hacemos, pero lo están haciendo indirectamente, utilizando un tipo de narrativa que oscurece su potencial y el nuestro. OT: Social Network, otra obra, ésta off line, de Muntadas que trabaja precisamente sobre el poder de las interfaces para relacionar y extraer datos del territorio virtual, está expuesta actualmente en el Museo Centro de Arte Reina Sofía , cuando su posición óptima estaría en la Web. El Museo activa así su geoestrategia monológica de control sobre los significados, la misma que aplica la Unesco al definir los criterios de selección de nuestra “Memory of the World”. En el folleto anexo a la exhibición de la obra que puede tomarse libremente en la sala se lee: “El OT:SN evidencia que el nuevo valor de la información no subyace ni en la información per sé ni en la fuente, sino en las interfaces que le permitirían al público en generar nuevos significados” . No obstante, la información y las fuentes, de facto, son un valor en sí mismo, un fin y no un medio, y las interfaces nos permiten, no como público (monologismo), sino como usuarios (dialogismo), actuar de forma efectiva desde el plano de las intersecciones sobre el territorio dual.
“… ¿Por qué no llevar la estatua a donde haya una catástrofe para inspirar en la gente piedad? La estafa del arte capitalista y del humanismo se vería al instante. Las estrellas no pueden pensar, sólo son funciones sociales, son pensamiento y hacen pensar…”
En cuanto a la transposición como acción de mediación, el giro etnográfico del arte es inevitable y e incluso deseable por cuanto sirve para cuestionar las nociones de autenticidad y facilita la introducción de poéticas de la alteridad en el circuito cerrado del arte, aunque siempre corre el riesgo de recurrir al otro como si de se tratara de un recurso natural y en los peores casos abusa de la mitificación primitivista o recurre a la estetización estupidizante, suplantando, a fin de cuentas, la realidad por su simulación más crasa.
Global TestMarket se anuncia en su web como “una experiencia gratificante” . Si bien dudo mucho que esto sea cierto, lo que sí resulta gratificante es analizar su propuesta. De todos los sitios web mencionados aquí ninguno como Global TestMarket para inspirar lo que puedan ser los modos abiertos de acción cultural en el territorio dual contemporáneo. Global TestMarket está disponible en: alemán, árabe, chino (moderno), chino (tradicional), coreano, danés, español, finlandés, francés, francés (canadiense), griego, holandés, húngaro, indonesio, inglés, italiano, japonés, malayo, noruego, polaco, portugués, ruso, sueco, tailandés y turco. Global TestMarket se ha presentado directamente a mi correo electrónico personal ofreciéndome beneficios: “Sus opiniones son valiosas. Sea miembro de Global TestMarket y reciba dinero por completar encuestas en línea que influyen en el desarrollo de nuevos productos y servicios” . Pero, como acaban de leer, no sólo me ofrece beneficios económicos sin moverme de casa y valoran mis humildes opiniones, para Global TestMarket no soy sólo un consumidor: “GlobalTestMarket es impulsada por uno de los más destacados proveedores de estudios de mercado del mundo. Tenga la confianza de que sus encuestas pagadas en línea influirán directamente en empresas destacadas de todo el mundo” . Es decir, se garantiza que mis intereses, que son también los de tantos otros, serán materializados en el territorio socioecológico, y de esto sí no me cabe la menor duda ¿Alguien da más?
“…No pudimos dejar de ver que el pie de la foto mentía cuando decía que la actriz hablaba con los de Hanoi pues la foto muestra que escuchaba…Pero si la revista hace esto… no es porque aún actúa como actriz y no como militante sino al contrario, porque como militante no se hace aún preguntas sobre qué nuevo enfoque puede aplicarse a su función de actriz, técnica y socialmente, o sea, no ve la actividad militante como actriz aunque la invitaron precisamente como actriz militante y hablaba desde un sitio diferente del de donde está en Norteamérica, lo que interesa a los vietnamitas…”
Creemos que lo que puede surgir entre una y otra práctica y que planteamos como modo abierto de acción cultural es un aprendizaje polivalente que nos lleva a generar nuevas entidades híbridas que se desenvuelvan como entidades mutantes hasta dar con la medida de su viabilidad, que no es otra que la de la fecundidad que redunda. En estos términos, la mediación que proponemos nos remite a la posibilidad de entrever un ur-futur.
Y efectivamente alguien da más, y somos nosotros, porque ese “nosotros” anónimo es la Web y en este sentido conformamos la mayor de las redes. Todos nuestros itinerarios en línea, que son también itinerarios sobre el territorio socioecológico, producen la información de mayor valor geoestratégico hoy. Esta es la información que nos sitúa como consumidores (monologismo), como el agente último pero pasivo del que depende toda la cadena de transacciones de la economía a gran escala: “(Google) No importa si el usuario está abriendo una bitácora en Blogger, subiendo un vídeo a YouTube, usando un editor de textos en Google Docs, almacenando su historial médico en Google Health o instalando el Chrome, todos acaban en el puerto californiano que es este centro de privacidad que sólo reconoce la jurisdicción de Mountain View, Estados Unidos, y en donde no se sabe muy bien qué se hace con los datos. El negocio de los datos es mucho más rentable de lo que un usuario poco informado pueda pensar. Un dato aislado no vale nada; los datos que un usuario genera al usar todos estos servicios no tienen precio. (…) Pero el juego con los datos privados en Internet no es exclusivo de Google. Pocos usuarios de Blogger, de los que cuelgan sus fotos en Flick o sus vídeos de YouTube o hablan con sus amigos a través de Facebook o Twitter, han leído las condiciones de uso de estos servicios. La mayor parte de ellas, que incluyen las de tratamientos de datos de carácter personal, están en inglés y sujetas a la legislación estadounidense. Las traducciones al castellano, como indican en Facebook, se ofrecen sólo a ‘título informativo’” . La cuestión radica aquí, no sólo en la protección de la privacidad , sino en la visualización pública y global del núcleo dialógico de los nuevos medios y el potencial que nos ofrecen. Estos constituyen herramientas geoestratégicas que nos pueden permitir habitar y construir como usuarios conscientes el territorio socioecológico, como usuarios que pueden recuperar, si alguna vez fue también nuestra: la esfera pública.
“… Por eso ella también cubre el hecho de que el hecho importante de la foto es escuchar…Hay que decir lo contrario de lo que se dice, hay que decir ‘escucho a los vietnamitas que me contarán que paz quieren’ y hay que decir como americano ‘tendré la boca cerrada porque no tengo nada que decir’…lo demás es pura farsa.”
México DF, invierno 2008
* Escrita y dirigida por Jean-Luc Godard y Jean Pierre Gorin en Francia, 1972: “is set in 1972, i.e. four years after the "events" of 1968. President De Gaulle and his successor president Pompidou had rolled back the would-be revolution and the political right wing held France in its grip. And yet "everything's fine" (tout va bien). Relations between people have changed. A factory is occupied, a woman striker phones her husband and tells him to mind the children, a Communist Party militant sells party literature in a supermarket and is ignored by young people (his party dominated the left before 1968). Written by Albert Rozenboom [publicado en línea] http://www.imdb.com/title/tt0069398/plotsummary [09/10/08]
Notas tomadas de la película, Letter to Jane: An Investigation about a Still, escrita y dirigida por Jean-Luc Godard y Jean Pierre Gorin en Francia, 1972, como presentación de Tout va bien a través del análisis de una foto aparecida en la prensa internacional de su protagonista, Jane Fonda, en Vietnam. Letter to Jane está disponible en Youtube fragmentada en seis partes: (I) http://www.youtube.com/watch?v=kTjLmonnmWs
(II) http://www.youtube.com/watch?v=eYng-j4Qj3g&feature=related (III) http://www.youtube.com/watch?v=TQCfJQBjujI&feature=related (IV) http://www.youtube.com/watch?v=3ctMM-vEWWE&feature=related
(V) http://www.youtube.com/watch?v=iEZbRuQ9tZw&feature=related (VI) http://www.youtube.com/watch?v=-dv9x4OHhr4&feature=related [10/10/08]
Cf. Arjun Appadurai, 1996, Modernity at Large: Cultural Dimensions of Globalization, University of Minnesota Press, Minnesota.
Cf. Bruno Latour, 2008, Reensamblar lo social. Una introducción a la teoría del actor-red, Manantial, Buenos Aires.
Cf. Lev Manovich, 2005, El lenguaje de los nuevos medios de comunicación, Paidós, Barcelona.
Cf. Michel Foucault, 1967, “Of Other Spaces. Heterotopias” [publicado en línea] http://foucault.info/documents/heteroTopia/foucault.heteroTopia.en.html [05/10/08]
Cf. Nicolas Bourriaud, 2004, Postproducción, Adriana Hidalgo, Buenos Aires.
Cf. Néstor García Canclini, 2006, Diferentes, desiguales y desconectados. Mapas de la interculturalidad, Gedisa, Barcelona.
Unión Internacional de Telecomunicaciones:
http://www.itu.int/net/home/index-es.aspx [10/10/08]
Organización Mundial de la Propiedad Intelectual:
http://www.wipo.int/portal/index.html.es [10/10/08]
Cf. Fernando Carbajo Cascón, 2007, “Propiedad y acceso en la Sociedad de la Información: autores, industria y usuarios”, Laboratorio del Procomún, Medialab-Prado Madrid, 18 de octubre [conferencia en vídeo] http://medialab-prado.es/article/propiedad_y_acceso_en_la_sociedad_de_la_informacion_autores_industria_y_usuarios [09/10/08]
Creative Commons:
http://creativecommons.org/ [09/10/08]
Licencia Pública General de GNU:
http://www.gnu.org/licenses/licenses.es.html [09/10/08]
Open Software License:
http://www.opensource.org/licenses/osl-3.0.php [09/10/08]
Licencia BSD (Berkeley Software Distribution):
http://es.wikipedia.org/wiki/Licencia_BSD [09/10/08]
Coloriuris:
http://www.coloriuris.net/ [09/10/08]
Cf. Julian Sánchez, 2008, “750.000 lost jobs? The dodgy digits behind the war on piracy”, Ars Technica, 7 de octubre [publicación en línea] http://arstechnica.com/articles/culture/dodgy-digits-behind-the-war-on-piracy.ars [10/10/08]
Cf. Howard Becker, 1984, Art Worlds, University of California Press, California.
ITU Global View:
http://www.itu.int/ITU-D/connect/gblview/index.html [10/10/08]
http://www.itu.int/net/about/itu-t-es.aspx [10/10/08]
Cf. Jacques Attali, 1984, Ruido: Ensayo sobre la economía política de la música, Siglo XXI Editores, México.
Cf. Hakim Bey, “The Palimpsest” y “Temporary Autonomous Zones”, http://www.hermetic.com/bey/
[04/10/08]
Memory of the World, Unesco:
http://portal.unesco.org/ci/en/ev.php-URL_ID=1538&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html [10/10/08]
Green Peace International:
http://www.greenpeace.org/international/ [10/10/08]
Amigos de la Tierra Internacional:
http://www.foei.org/ [10/10/08]
http://www.foei.org/es/campaigns/climate [10/10/08]
http://www.greenpeace.org/international/campaigns/climate-change [10/10/08]
http://www.itu.int/themes/climate/ [10/10/08]
Cf. Barriendos Rodríguez, Joaquín, 2006, Geoestètica i transculturalitat. Polítiques de representació, globalització de la diversitat cultural i internacionalizació de l’art contemporani, Fundació Espais d’Art Contemporani, Girona.
The File Room:
http://www.thefileroom.org/ [10/10/08]
Electronic Frontier Foundation:
http://www.eff.org/[10/10/08]
OpenNet Initiative:
http://opennet.net/ [10/10/08]
Irrepressible.info:
http://irrepressible.info/ [10/10/08]
Arjun Appadurai, op. cit.
Puede verse una reseña de todos ellos en el Libro blanco de la interrelación Arte, Ciencia, Tecnología en España, FECYT, 2007 [publicado en línea] http://www.fecyt.es/fecyt/docs/tmp/115539236.pdf
[10/10/08]
Digi-arts Unesco Knowledge Portal:
http://digitalarts.lcc.gatech.edu/unesco/index.html [10/10/08]
Máquinas y almas. Arte digital & Nuevos Medios, MNCARS:
http://www.museoreinasofia.com/s-artistas-contemp/home.php
[10/10/08]
Mariátegui, José Carlos, 2008, ON TRANSLATION: SOCIAL NETWORKS. Haciéndolo visible, haciéndolo público, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid.
Global TestMarket:
http://www.globaltestmarket.com/ [10/10/08]
Idem
Idem
Llaneza, Paloma, 2008, “Adiós a la privacidad en la Red”, El País, 12 de octubre [publicado en línea] http://www.elpais.com/articulo/Pantallas/Adios/privacidad/Red/elpepurtv/20081012elpepirtv_1/Tes [12/10/08]
International Working Group On Data Protection in Telecommunications:
http://www.datenschutz-berlin.de/content/Europa+%252F+International/International+Working+Group+on+Data+Protection+in+Telecommunications++%28IWGDPT%29 [11/10/08]
Privacy International:
http://www.privacyinternational.org/ [11/10/08]
martes, 27 de enero de 2009
Sade y los caníbales anticoloniales
La desventura de Aline y Valcour es la intriga de perversos nobles y políticos quienes les impiden realizar su matrimonio. Este libro me decepcionaba, demasiadas cartas e intriga palaciega sin nada de acción. Recupere el interés cuando aparecen Sainville y Leonore; una narración dentro de la narración. Una nueva fabula para entender la fabula principal. Variación del mismo tema, el amor puro contrariado por la perversidad humana. Pero se adereza con un viaje alrededor del mundo que incluye caníbales, gitanos adoradores de Satán, la inquisición española y una isla utópica. Viajes donde casi se encuentran nuestros personajes, pero una y otra vez no pueden coincidir. Pero en este momento no me importa el hilo de la historia sino los caníbales.
En Butua, el reino caníbal Africano, la novela nos ofrece una apología de la violencia sexual y la ingestión de carne humana. Sade, en ese momento un marginal preso en la bastilla, hace hablar al caníbal un elogio de la perversión. Es el tema predilecto del Marques cuestionar los argumentos morales contra el abuso físico y sexual. Pero este clásico discurso se une aun alegato anticolonial. Sainville contempla horrorizado las costumbres de ese pueblo de negros salvajes, la manera en que al rey se le entregan hermosas doncellas para ser esclavas sexuales, las cuales eventualmente causaran aburrición y serán ingeridas en fastuosos banquetes. Claro esta que hombres jóvenes tienen el mismo fin; ofrecer placer y ser alimento. Sainville discute estas costumbres, y otras mas, con el Rey y un Portugués adaptado a los hábitos del reino.
El soberano no puede comprender cómo los Europeos llevan acabo guerras donde se desperdicia la carne. A partir de este punto se critican a las naciones europeas por la muerte y devastación causadas por guerras cuyo fin es el comercio. Se compara al europeo con el caníbal encontrando sanguinario al europeo. Por más humanos que el caníbal viole e ingiera no puede igualar a los humanos muertos y torturados en las empresas europeas de conquista. Es más perverso ejercer poder sobre seres que jamás vez, cómo lo hacen desde sus despachos los empresarios y las cortes de Europa.
La esclavitud es aun más ofensiva que el asesinato. El caníbal tortura y mata, hace infeliz a su victima por un tiempo. En cambio el esclavista europeo condena a su victima a la infelicidad de por vida. Este discurso pone en acto a un “mal salvaje” que puede criticar el colonialismo. En el civilizado se señala cómo máxima perversión el evadir el cuerpo de la victima. Sade nos propone la satisfacción directa y carnal. Una orgía de sexo, sangre y carne humana curaría a Europa de un mal mayor.
Sade usa el imaginario alrededor del primitivo para instituir a un otro radical, para desde ese otro imaginario lanzar un discurso contra la autoridad que lo encarcela. Realza la perversidad de las estructuras institucionales frente a la cual es menor el daño ejercido por un individuo. El Estado francés es un hipócrita al condenar al Marques de Sade. Pare realizar la operación necesita la existencia de ese otro, al cual en realidad desconoce peo lo integra cómo fabula.
A finales del siglo XVIII partículas de un discurso anticolonial recorren Francia encapsuladas dentro de una novela pornográfica, tomando en cuenta los parámetros de la época. Si al negro le quitamos la imagen del caníbal, si se despoja de parte de la definición impuesta por el europeo, tendremos al discurso contra el colonialismo. En este punto encontramos una prefiguración construida por el europeo de un discurso contra colonialista. Por multiplicidad de vías diferentes elementos de la imagen del primitivo fueron usadas por elementos dentro del centro colonizador para subvertir su propio orden. Esa subversión discursiva encarna en sujetos reales, los “excluidos”, los “perifericos”, el “sur”. Sujetos que pueden esta vez usar uno de los libretos escritos por el colonizador en su beneficio.
Por otro lado la solución a la maldad europea propuesta por el Marques de Sade, sangre e ingesta de carne humana, aparece al final de la prelícuala de Weekend de Godard, de la cual también se habla por aquí.
Weeken y la “No–identidad”
José Raúl Linares Pérez
Ver a la modernidad como el idílico andar (flâuneur) por las calles de París, con sus “hermosos pasajes” y su refinado vagar, evoca a las pasiones más sublimes de la burguesía, cuyas aspiraciones volvieron a esta ciudad monumento y a la vez, las ruinas más viles de su propia empresa. El romanticismo de la ilusión del progreso expresado plásticamente en esta metrópoli, no puede ser más que una alegoría malsana que lleva implícitamente su propia antinomia, un sueño frustrado, tormenta y ruinas que inspiraron a la bohemia poseía de Baudelaire, la pesadilla de Fourier y el célebre Das Passagen-Werk de Walter Benjamin (1). Los tres, hombres cuyo discurso crítico arrastraron tras de sí hasta el final de sus días, vieron en su mirada no sólo un cumulo de edificios, sino el proyecto que esta urbe elevaría para “toda la humanidad”.
La melancolía que se encuentra en cada una de las palabras de estos personajes, son un lamento por lo que ya era irreversiblemente insalvable, supieron que se avecinaba algo más, distinto a lo que se tomaba como real. Aquellos esfuerzos de occidente por montarse una máscara de belleza y bondad con la que llevaron su colonización a los distintos lugares del mundo, les hicieron apostar a que “la legalidad”, la “libertad”, la “democracia”, la “justicia” y la “razón”, serían sus armas de lanza para imponer su propia concepción a los “otros”, a los “distintos”, a los “salvajes”. En cambio atrás de esa hermosa mascara con la que se ocultaron durante mucho tiempo, se reveló su verdadero rostro, aquel del evangelio de Pizarro y Cortés en versión multinacional, la brutalidad y el sadismo, la coprofagia con la que se excita la maquinaria del sistema capitalista.
La alegoría sobre esta cara, no pudo encontrar mejor expresión que en la obra de Jean Luc Godard, Weekend (2). La película que realizó un año antes de las míticas jornadas del 68 relata la vida de dos parejas burguesas de esta época totalmente degradas y con ello subordinando todos los medios para lograr sus fines. La fragmentariedad se conjuga en imágenes lentas y con algunas citas de filósofos y pensadores como Hegel, Engels, Aimé Césaire y Bataille. Podemos pensarla como una excelente sátira, el sentido del humor gris y las perversiones llevadas al nivel cómico son constantes. Podemos pensarla como un ensayo o como el preámbulo al asco y la decadencia, –la enfermedad según Friedrich Nietzsche– (3) que lo moderno produce hoy. Pero no podemos olvidar que marca el inicio de la traición de la “racionalidad” occidental, ahí aparecen ya, las figuras que muestran estampas sobre un nihilismo del capitalismo y lo contradictorio de lo euro-céntrico. La “emergencia” de lo “otro” renueva y desconstruye la geografía, la disuelve hasta volverla poco clara pero a la vez no menos difusa.
La locura se materializa de varias maneras, en la película se encuentra presente la continua violencia y las piezas fragmentadas que hacen una clara referencia al colapso de la idea del progreso: carros volteados y quemados, simbolizan a éste. No hay pues, ningún momento en el que el Pathos (4) de la ilustración y la forma burguesa que representa, no sea ironizada de forma sistemática, desde la idea musical, la poesía romántica propia de los festines aristócratas y sus formas plásticas, hasta los buenos modales de los que Norbert Elias (5) caracterizó como el nacimiento de los “modales en la mesa”, son sugestionados y en lugar de ellos se pone la imagen de la antropofagia y lo sádico de la cocina sexual. La desconstrucción alcanza un punto álgido y es estructurado como alegoría en piezas fragmentadas de un inmenso rompecabezas que concatenadas presuponen la decadencia, sus propios valores son remplazados por la histeria “revolucionaria”, pero aquella empresa no puede ser más que un constructo de su misma enfermedad envuelta en papel de la filantropía justiciera.
La vieja suposición que en el pasado utilizó occidente como una forma de construcción de su andamiaje retorico, en el que los derechos del hombre y el establecimiento de la razón como paradigma incendiario recorrieron al SUR, con su representación onírica y lejana que produjo nuevas guerras de conquista. Son puestas en evidencia en este film, cuando las palabras de Aimé Césaire son reproducidas en extenso, no sin antes poner en boga al nazismo cuando un hombre menciona “Aplico la misma ley que las petroleras en Argelia. ¿Qué ley? La ley del beso y la patada en el culo”; más adelante el texto del poeta francés que recientemente acaba de fallecer, son citadas mientras un hombre negro cede la palabra para que “otros hablen por él”: Mi hermano mayor va decir lo que yo pienso… El nazismo, que hizo resurgir métodos de tortura y de genocidio venidos del pasado. Los países más inmediatamente amenazados por el nazismo formaron una alianza, para literalmente quebrar la columna vertebral del nazismo para extirpar el mal de raíz... Los pueblos africanos también deben de recordar que ellos también sufrieron una forma de nazismo, una forma de explotación de hambre, de extermino físico y espiritual… (6)
Por lo tanto, la ruptura y la ironía entran en juego, pues tanto la representación muestra sarcasmo y la necesidad de un “desplazamiento discursivo”(7). Ahí el nazismo no es como muchos presuponen, una interrupción al continuum del progreso (8), sino su misma continuación. La muerte de aquellos valores que crearon al Estado liberal, hoy no son más que las ruinas acumuladas por sus mismos promotores. La última imagen de la película de Godard, en la que sale el amante de la protagonista y ella sentados en la selva comiendo carne, la carne de su esposo; no puede ser contrario a la decadencia, aunque en forma de revolucionaria, es una muestra de un proyecto fracasado y la inversión de sus valores originales en pro de la empresa material capitalista; los que se mostraron como víctimas del nacional socialismo, crearon a la violencia contra los “otros” su forma de construcción con la que creció su mismo proyecto. ¿No lo “civilizado universal” era únicamente lo occidental como lo afirmaba el mismo Max Weber?
Por lo tanto aquello que invertido, presupone una identidad decadente, nos conduce irremediablemente a la concepción de la “no-identidad” (9) como forma de contraposición a esa identidad decadente. De una forma de negación de lo que en apariencia, aparece como bello pero en realidad se encuentra infectado por el Pathos. ¿O acaso no el predicado que la burguesía europea alguna vez consideró universal y “bello”, con su noción de estética y racionalidad constituyo la identidad de la modernidad? Es ahí cuando las contradicciones se esparcen como una lógica de constitución de todo el proyecto en conjunto, la forma de autoafirmación y resistencia se encuentra en la “no identidad” con aquello que como enfermedad nos destruye como humanidad.
Notas:
(1) Recientemente acaba de aparecer una versión en español de este texto benjamiano que algunos autores consideran su obra maestra, para ahondar más en este texto y su visión alegórica del flâuneur (vagar), puede buscarse la obra como: Walter Benjamin, El libro de los pasajes, Ed. Akal, Madrid, 2005.
(2) Jean Luc Godard, Weekend, ed. ¿?, Francia, 1967.
(3) El problema de la enfermedad (pathos) como lo plantea Nietzsche, surge de la religión cristiana, de una cosificación de orden teológica, sin embargo si se traslada al plano mercantil, podemos experimentar con un sinfín de interpretaciones sobre el fetichismo y la enajenación planteada por Marx en El Capital y algunos textos de su juventud. Friedrich Nietzsche, El Anticristo, Grupo ed. Tomo, 2008. (pp. 13 – 21)
(4) Norbert Elias, La sociedad cortesana, ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1987.
(5) Ibíd. (Nietzsche)
(6) Aimé Césaire, Discurso sobre el colonialismo, ed. Akal, Madrid, 2006.
(7) Esta posición sobre el hecho de que 1968 significo no sólo “un colapso” de los valores defendido por occidente, sino también la re significación de los saberes subalternos, de la propia y latente desintegración del discurso hegemónico. Este concepto, está defendido por el “Equipo de estudios post coloniales”. Aunque en realidad la proposición del estudio de la subalternidad fue propuesto por Antonio Gramsci en su célebre cuaderno del cautiverio nombrado arbitrariamente El Risorgimento. Sobre el tema del “desplazamiento discursivo”, puede consultarse el ensayo de: Gayatri Chakravorty Spivak, Estudios sobre la subalternidad. Desconstruyendo la historiografía, en el libro compilado de Estudios postcoloniales. Ensayos fundamentales, pp. 33 - 67, cuya versión electrónica se encuentra en la página: www.caosmosis.net
(8) Walter Benjamin, Tesis sobre la historia y otros fragmentos, ed. Contrahistorias, México, 2005.
(9) Esta discusión puede encontrarse en la posición que defendió Theodor W. Adorno en su ensayo de Dialéctica negativa, cuando en pleno apogeo de las insurrecciones estudiantiles de 1968 propuso una defensa del método dialéctico. Para hacer una diferencia de lo que sucedía tanto en la unión soviética y en el mundo occidental con su propuesta de modernidad capitalista, él hizo una crítica de la dialéctica propuesta por Hegel de la síntesis positiva universal. En donde la identidad hegeliana aparecía como la des-enajenación material para desembocar en la síntesis espiritual y total. El “materialismo histórico” defendido por la Unión Soviética decía que para borrar la cosificación era necesaria la instauración del “socialismo real”, desembocando en una síntesis legitimadora de sus acciones estalinistas. En cambio lo que propone Adorno, es que tanto lo materialmente tangible y la imagen del sujeto, son ambas condiciones naturalmente contradictorias, entonces para borrar la “apariencia” entre ambas, sería necesario que lo aparente sea sustituido con la afirmación de lo contrario, es decir con la subjetividad del negado. Para ahondar en la discusión puede consultarse Dialéctica negativa, ed. Taurus, Madrid, 1987, del mismo autor. O bien, el análisis de todo el libro en Negatividad y revolución. Theodor W. Adorno y la política, en coedición de la BUAP y Herramienta, Comp. John H., Fernando M. y Sergio T., México-Buenos Aires, 2007.
(Este ensayo fue preparado para una ocasión especial, pues el periódico Autonomía está próximo a cumplir su decimo aniversario y el texto va a aparecer publicado en sus páginas. Por si alguno de ustedes desea verlo impreso, muy pronto será puesto en circulación.)
La sur-alternidad como categoría postmetafísica [aunque propiamente post- en general]
La sur-alternidad como categoría postmetafísica [aunque propiamente post- en general] Julio García Murillo
NOTA DEL NARRADOR: LO SIGUIENTE ESTÁ NARRADO COMO INTENTO DE ARTICULAR LA CUESTIÓN TRAS LA TORMENTA EIDÉTICA DE LAS PRIMERAS DOS SESIONES.
Nos encontramos en el ineluctable –incluso urgente– proyecto de construcción de una subjetividad subalterna. Es preciso usar el artículo indeterminado «una» y no el determinado «la» por mero principio de resistencia –si es que la resistencia es principio–. En todo caso, la tarea (de)constructora de dicha subalternidad no se restringe a la recopilación documental de información historiográfica, sobretodo del ámbito político o de círculos politizados. Tampoco a la formulación –también politizada e incluso ontologizada– de una identidad diferente y autónoma –que no es una diferencia radical– opuesta a lo que reconoceríamos como identidad clásica de la tradición occidental. Esta última, aunque de difícil concentración y síntesis conceptual, podríamos resumirla como aquella que define al hombre –europeo, y consecuentemente a todo al que se le asimile como tal, no precisamente europeo, pero al menos hombre– como animal racional, ser de trabajo, productor, ser de la educación, de la civilización, del progreso, y muchas más acepciones; y que en términos ontológicos reconoce que cada cosa es igual a sí misma y diferente a las demás; y esto significa que ese hombre es igual a sí mismo, que él es su mismidad y que en eso consiste su ser, que en eso le va. El proyecto de construcción de «la» identidad es el proyecto rector de la metafísica occidental. Cuando en algún lugar perdido de Grecia –no de la histórica, sino de la historiografiada– se dijo: “A=A” (Principio onto-lógico de identidad), el curso del pensamiento –y eso significa, el curso histórico, cultural, político, estético, etc. de occidente y de los mundos que se hicieron a su imagen y semejanza– quedó definido y enmarcado. Después de pensar A=A se puede afirmar: “Todo ente es en su esencia: idea, razón, energía, materia atómica, voluntad, poder, voluntad de poder, riqueza, producción, reproducción, representación, representación, representación”. (Y tómese la repetición como una evasiva.) Consecuentemente, nada –o sólo nada– puede salir del sistema de mismidad o, incluso –con perdón de la palabra– mismización de todo lo existente.
Lo anterior podría parecer una digresión innecesaria, pero es preciso sostenerla –al menos para arrojarla lejos– si pensamos que el proyecto del sur se constituye como la creación de un absolutamente otro al occidental clásico mediante la construcción de su propia identidad. Ya que en esencia, toda construcción mediante representaciones se subyuga al sistema reproductivo de la mismidad. Un ejemplo, que en mi opinión constituye un fracaso inevitable por su planteamiento discursivo, aunque de muy buena intención –como todo humanismo ilustrado civilizatorio–, es la búsqueda de la mexicanidad que en el período posrevolucionario constituyó uno de los pilares de la producción filosófica. Se buscaba la identidad del mexicano, la cual, con principios y métodos casi etnográficos -en muchos casos, no todos-, pretendía realizar una identidad diferente a todo lo demás con los métodos propios de la metafísica y sin alejamiento crítico; casi como la construcción de un fetiche que diera confianza a los habitantes del país y que se integrara a un sistema de identidades universales, con los mismos métodos de pensamiento y representación (Cr. Ramos, Paz, Caso, etc.). Lo anterior tal vez sí era una digresión, pero nos sirve para afirmar que la construcción de un sujeto subalterno se convierte en una tarea sumida al fracaso. ¿En qué consiste esta aseguración pesimista del fracaso? En que toda construcción de identidad siempre se (re)presentará subsumida al proyecto rector de la metafísica. Para dejarlo más claro y cercano a la temática del simposio, ese proyecto rector fue el que posibilitó que el conquistador explotara y que el misionero convirtiera-dominara diciéndole al nativo: “Ecce homo; imítalo, en tu esencia se guarda la posibilidad de ser hombre; extirpemos toda tu maldad primitiva y abramos tus ojos a la bondad de la civilización”. [La colonización es conquista y conversión en cuanto es humanización, pero sólo y en tanto comprendamos a ésta como una negación o incapacidad de aceptar al otro como otro y un intento de integrarlo al sistema de la identidad: “Seas como yo soy”. Lo anterior para el humanista era lo único posible. Es, propiamente, en nuestros días (Cfr. ONU, Derechos humanos, Filantropía, Liberalismo, No-violencia, Fair Trade, etc.).]
Si buscamos una alteridad frente a lo mismo (A=A, Totalidad=Representación, Globalidad=Universalización, Ente=Producto/ Medio de producción/ Ganancia/ Valor/ Tasa/ Texto/ Hipertexto/ Probabilidad/ Crédito/ Fantasma, Fantasma, Fantasma, etc.) no debe realizarse como una oposición que pretenda (im)poner una nueva identidad, sino que más bien dicha alteridad sólo será posible como cuestionamiento de lo mismo, como interpelación que fractura, que produce un hiato, como rasgadura por la que aparecen todos los fantasmas ocultos, todos los crímenes (im)perfectos, todas las fallas del sistema y la suma de los delitos ignorados. La contraposición –oposición, rebeldía, protesta– más crítica –y eso significa que lleva al desquicio total la crisis inminente– es posiblemente la misma crítica. En este sentido en el presente articulamos la búsqueda de una subjetividad y no de un sujeto definido. La distinción es sutil, pero radical. No se busca superar el concepto abstracto de sujeto, no se busca tampoco hacer una suma de todos los elementos comunes de los múltiples sujetos activos o políticos –labor imposible y abstracta hasta la exacerbación–; la distinción radica en que la subjetividad como alteridad subalterna se abre como la condición de posibilidad del sujeto –epistemológico, político, ontológico, etc.– y guarda al mismo tiempo la noción de imposibilidad del mismo: la diferencia en la identidad. De forma más clara, diferenciar entre sujetos no nos dice nada de la posibilidad de que existan o que no existan en cuanto sujetos, la subjetividad por otro lado es el nombre de dicha condición de (im)posibilidad. La búsqueda de una subjetividad subalterna se articula, desde esta perspectiva, como una crítica discursiva al concepto moderno de sujeto.
Pero ¿por qué mejor no salimos del laberinto de la modernidad cuyo centro es el binomio sujeto-objeto con una verdad articulada como certeza experimental y un ímpetu de progreso y mejoramiento? Porque no saldríamos del laberinto, porque consistiría en crear otra identidad de lo mismo. La resistencia es mirar el discurso que subyace bajo el laberinto, llevarla a su límite, criticarla. Con otras palabras, el sur –como interpelación radical de lo mismo– sólo puede surgir en y desde el norte, a partir de su fractura. ¿Cómo se fractura el norte? Interrogándolo, analizándolo, interviniéndolo…
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Podemos articular el fracaso cognitivo como una imposibilidad de salida hacia lo que habría “detrás, arriba, abajo, adentro” o cualesquiera direcciones de supuesta huída del discurso dominante. La diferencia –como objetivo y efecto de la fractura o hiato en que podría consistir la subalternidad– no surge como huída que se dirige a la oposición de lo establecido. El fracaso no consiste en una derrota, sino en una imposibilidad efectiva. La subalternidad es sub- porque de cualquier modo se ubica bajo el manto de dominio de lo mismo. El sur sólo surge como sub-. El norte está arriba del sur. [Pero esta metáfora, por otro lado, puede resultar peligrosa por diferentes motivos: la visión pseudocientífica de la evolución y progreso en los trópicos como prejuicio argumentativo de mentes cerradas; también la propensión a pensar que el concepto de sur es geopolítico –a pesar de su paradójica conveniencia– y no más bien táctico o instrumental.] Es verdad que los países del norte –los más occidentales e idénticos a sí mismos– presentan en general un argumento similar de progreso y autoayuda, y al mismo tiempo mantienen subsumido o subyugado al resto del mundo por múltiples vías. Este problema es esencial, sin embargo, no toca en mi opinión la esencia del binomio sur-norte. El sur me parece más bien como un instrumento conceptual, como táctica de provocación crítica de lo mismo (que se articula como norte gracias a dicha intervención).
El norte está sobre el sur. Esto se debe a que sólo dentro del (discurso del) norte –ya comprendido, gracias al instrumento sur, como discurso– puede decirse: “Pero, Señor Norte, dominante y legislador de todo lo posible, aquí, en el centro de su dominio, A ya No es igual a A, y esto se debe a que todo el tiempo actuó como si A=A; es más, no le perdono, pero sé que no le era posible pensar otra vía.” Nos encontraríamos en un fracaso si intentáramos decir “A no es B, y nosotros somos B”. Ya que consistiría en hacer de B un A y hacerlo ingresar a la misma política de identidad. En este sentido el fracaso radica en que es imposible criticar la violencia de los sistemas de representación occidentales fuera de éstos. Pero el fracaso tampoco es un acontecimiento que nos sume en la inactividad y en el pesimismo, el fracaso es más bien la puerta de salida. En y desde la crítica sucede algo que torna la cuestión. Ya no se ve (analiza, comenta, argumenta, etc.) al norte como lo dado y lo único posible, sino que se articula como discurso, como discurso reinante, y desde esta (im)postura se fractura en sí a la identidad –en sentido metafísico– y surge la diferencia como fractura o escisión que manifiesta su generalmente oculta vacuidad y sus malas-buenas intenciones -sin afán de maniqueísmo alguno-.
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Hablar por el otro no consiste en una actividad humanista –el humanismo hacía del otro parte (marginal) de lo mismo– ni tampoco en una actitud creadora de víctimas –la víctima siempre queda sumida y bajo el mandato del victimario y del valiente que la rescata–, hablar por el otro consiste en posibilitar la emergencia –urgente– de una otredad. Cuando se dijo: “Sur”, apareció el “Norte”. Aparecieron sus terrores, sus fantasmas, sus caprichos, sus tonterías, sus monstruos, sus sueños… Antes de que se dijera “Sur” aquello que hoy llamamos “Norte” era lo único, lo mismo, lo dado y lo necesario. [Considero que de un modo similar cuando Marx dijo: “Proletariado de todo el mundo, uníos”, inventó el proletariado y consecuentemente a la burguesía. Se hicieron visibles.]
De este modo, la subalternidad es una categoría de raíz metafísica ya que se encuentra irremediablemente condenada al servicio del terror de la representación –o de la representación del terror, para las mentes ilustradas–, pero al desplazarla a la par de los conceptos «sur» y «diferencia» es también postmetafísica porque torna a la modernidad en discurso y no lo considera de antemano como proyecto único. Tal vez el punto de nuestra reunión no sea construir sujetos subalternos (aunque sí es preciso conocer –integrar, compartir, provocar– los casos particulares y regionales de resistencia, confrontación y rebeldía), sino abrir el campo de su acción interviniendo y ocupando –así como se ocupan los terrenos– el discurso reinante; poniéndonos en la constante tarea de deconstrucción, desfragmentación, rotación, interpretación, para lograr fracturas, apariciones monstruosas.
El sur es la sub-alternidad. El sur es la cara rota del norte, la provincia en la ciudad, el otro de lo mismo, la diferencia de la identidad. La subalternidad es la sur-alternidad. ¿Qué tarea nos queda? Descender al sur del norte, descender cuantas veces sea preciso.
NOTA DEL NARRADOR: LO ANTERIOR ESTÁ NARRADO COMO INTENTO DE ARTICULAR LA CUESTIÓN TRAS LA TORMENTA EIDÉTICA DE LAS PRIMERAS DOS SESIONES. (POSIBLEMENTE HOY POR LA NOCHE O MAÑANA SUBA FRAGMENTOS DEL SUPUESTO TEXTO QUE ELABORO COMO PROYECTO PARA MOSTRAR EN EL SITAC, QUE MÁS QUE TEXTO ACABADO ES UN "INCONTEXTO" SIN FIN.)
Cómo me aprovecho del otro, cómo lo jodo, cómo lo chingo ?
" formas para deshacerse de la inutilidad "



Notas /// El Sur y sus Cien Trozos
El Sur y sus Cien Trozos
César Cortés
Georges Bataille
Sur
Mi café está hiper cargado; tiemblo y mis dientes rechinan. Justo escucho de fondo Hitler in my Heart de Anthony and the Johnsons, que ahora soy capaz de volver a oír con atención luego de recordar las imprecaciones de Aimé Césaire en su Discurso sobre el colonialismo.
And I find Hitler in my heartAparece en mí, entonces, la imagen licuada, y en ella el llamado “eros negro” que acecha la imagen del Sur –no en el sentido de negritud, sino en el de oscuridad, impenetrabilidad seductora–: la mirada perversa, el reverso de la versión que implica un ojo caníbal que observa al Otro radical con un placer que excede los límites del gozo o del dolor, es decir; que los empalma. Juego a este pensamiento desmembrado, al flujo incorrecto, a la mezcla entre filosofía fragmentaria de un no-filósofo como yo y la deriva de ideas flânerie, tan peligrosas para las fundamentaciones sistémicas. Esta es la apuesta: el Otro que representa el Sur quizá se parezca a esa imagen que para Bataille fuera su obsesión vital y el motor de la mayoría de su obra: el lingchi o la llamada tortura de los Cien Trozos.
From the corpses flowers grow
Flowers grow

Mutilación del sentido y orgasmo
Hacia la mirada perversa en mis imágenes de inicio, un spaghetti interpretativo: esta perversidad opera en función de quien observa y define desde uno sólo de los lados, desde su Yo escindido y, por tanto, de quien reinventa al Otro en la medida de su propio deseo. Pienso en la maquinaria, por ejemplo, del torturador: además de sus fines como reproductor de una moral utilitaria –desde la lógica, por supuesto, de quien lo hace para los fines de ideas como Patria, Estado o las que fueren- es que en efecto éste experimente placer al consumar el acto de mutilación, no sólo de la materialidad del cuerpo del Otro, sino consecuentemente de la amputación de su sentido. Sentido que en última instancia desconoce y que, por medio de un ejercicio de transposición, el torturador objetiva para consumar su deseo; es decir, para ponerlo en juego y llevarlo a cabo. No se trata del Otro construido en la búsqueda de objetividad, en la medida de una relación de integración paulatina de su mirada, como en el caso de la alta antropofagia mencionada por Rolnik (1), sino de una puesta en juego fantasmal –Lacan dixit– que hace suponer en un Sí Mismo a un Otro en la medida de su fabulación. En este sentido, lo que empalma el placer con el dolor ahí, es mutilar lentamente como negación de lo que se supone un imaginario ajeno a un Otro latente, inexplicable y adscrito en el terreno de la alteridad –que determinaría al Otro, que lo supone- y que no es sino lo propio de aquel que realiza la invasión a su territorio. Se trata de un espejo –de baja antropofagia, en los mismos términos de Rolnik- que refleja las pulsiones propias, pero que puede ser imaginado como totalizador desde quien se mira a sí mismo. Y ahí puede caber una serie temporal de situaciones encadenadas: la conjugación entre figuración del Otro, la observación de ésta y su negación inmediata como fragmentación paulatina de sus posibilidades. Es decir; el punto exacto de la pérdida de la inocencia en el Otro, el momento de la revelación como cuerpo ajeno de sí mismo, coincide con el orgasmo individual o colectivo de quien o quienes lo determinan y lo definen.

El atroz placer
Dice José Alessandri (2):
El oximorón “atroz placer” nombra lo que lee en el otro, pero a la vez condensa el hecho de que con eso lee lo que se produce en el propio cuerpo. El “atroz placer” es ese exceso que el otro saca del cuerpo propio.
Tiemblo todavía. Llevo varios cafés en el organismo. Sin embargo mi estómago no está bien y eso conjuga en mí una sospecha de que mi cuerpo reacciona un poco aterrado frente a las imágenes. Recuerdo lo que me dijera una maestra: “Hay libros que no deben ser leídos. Contienen una energía especial, hacen daño” a lo que yo respondí, levantando antes la mano en el fondo del salón de hotel en el que ella impartía una conferencia sobre técnicas de sanación: “Pero yo me dedico, en buena medida, a leer todo tipo de libros. Quizás esos libros a los que te refieres”. Entonces –contestó de inmediato– antes de leerlos, debes “percibir” su energía, y luego “protegerte”. ¿Pensamiento excéntrico? ¿No-pensamiento?
Observo, pues, la serie de fotografías tomadas del suplicio chino de los Cien Trozos. ¿Tienen qué ver? –me pregunto– con la idea del Sur a la que nos referimos en la mesa Zonas de disturbio ; cartografías de la fractura del SITAC en la que participo. ¿Con esa mirada perversa del Otro asumida desde la integración de un imaginario “sureño”, que podría ser la avanzada del Norte sobre las características de su propio deseo?
Las referencias son interminables. La discusión puntillosa (3). Aparecen los nombres de Cortázar, Elizondo y Mirabeu; autores que se refieren a las fotografías citadas. Se reproduce un fragmento del texto de Bataille Las lágrimas de Eros en el que éste las comenta:
“…quise hacer sensible el deslizamiento del erotismo sin medida en el erotismo consciente” bajo un principio que puede resultar asombroso: “Lo que no es consciente no es humano”.Quien mira y lo observado ahí como representación, pliega la idea de lo que parecería ser íntegro. Es justo en la intermediación del fotógrafo que confía en el registro y la posterior difusión de las imágenes como constitutivas de una realidad que se presentó en un momento dado. La fotografía, en ese sentido, como todo arte que intenta la re-presentación, es subsidiaria de la escritura y su trinidad temporal: se escribe en un presente para que éste sea leído en un futuro como constatación del pasado. Pienso en la interpretación acerca del acto de retratar a los condenados antes de su inmolación en los campos de exterminio en Kampuchea en el régimen de Pol Pot: el fotógrafo como mensajero de la muerte, quien permite que se constate desde el registro del momento previo al genocidio, una constante del asesinato en el tiempo, una devolución de la mirada del Otro que está a punto de desaparecer.
Pienso también y de inmediato en los comentarios de Mariana Botey, quien dirige la clínica del SITAC: una tendencia de Occidente por recuperar las imágenes del Sur como una segunda modernidad. Una estrategia. Porque, claro, como en el caso de la conquista, parece ser que se “descubre” algo que antes no estaba ahí, y que sin embargo es la comprobación del reflejo, el espejo psicótico lacaniano que devuelve la imagen sublimada del Yo en un Otro que no es sino Sí Mismo.
Sin embargo, acá en estos ejemplos ¿dónde está el canibalismo?

La golosina caníbal
En quien mira, en la insaciabilidad de la mirada. Y, lo repito acá, esta apuesta es una mera especulación; el Otro radical no existe, justo porque es ilegible, irrepresentable en el tiempo. Y lo que se roba en el intento de comunicar al Otro es el presente, su presente adscribiéndolo a un relato que no es el suyo, sino como parte de una determinada apropiación del tiempo vertido en la historia. Dice Bataille en su Diccionario Crítico:
…el ojo, según la exquisita expresión de Stevenson, “golosina caníbal”, es para nosotros el objeto de tanta inquietud que nunca morderíamos. El ojo ocupa incluso un rango extremadamente elevado en el horror ya que es, entre otras cosas, el ojo de la conciencia.Una conciencia limitada, desde la seducción que el Otro representa frente a los ojos del Sí Mismo. Incluso en la apropiación que los estudios postcoloniales hacen del subalterno y de quienes Spivak (4), integrante del grupo, realiza una crítica refiriéndose a la complicidad entre sujeto y objeto de investigación. Justo porque el ojo objetualiza a través de la mirada con la intención de particularizar los detalles, nombrarlos, realizar una especie de disección, una suerte de desmembramiento.

La invención del Sur
Jean Baudrillard
El Sur real no existe. Existe como Phantasme, esta visión ilusoria de quien fija su propio deseo. De quien fragmenta en la medida de una concepción logocéntrica que confunde verdad con verosimilitud. Lo que hay es una invención del Sur, como consecuencia de un desarrollo que no puede hacer otra cosa sino excluir al Otro radical en la medida en la que lo clasifica y lo convierte en fragmentos definibles. Dice Derrida (5) en un texto acerca de la ilegibilidad:
…lo que se experimenta en el trabajo deconstructivo es que a menudo, no solamente en ciertos textos en particular, sino quizá en el límite de todo texto, hay un momento en que leer consiste en experimentar que el sentido no es accesible, que no hay un sentido escondido detrás de los signos, que el concepto tradicional de lectura no resiste ante la experiencia del texto; y, en consecuencia, que lo que se lee es una cierta ilegibilidad.
Esta ilegibilidad es un vacío irrepresentable. Lo que puede representarse, el fantasma lacaniano hasta donde lo entiendo, sí es una realidad. Ouroboros, serpiente que se come la cola. El Sur es una autoreferencia del Norte, que mezcla placer con dolor, intento de cercanía que muta constantemente en función a una línea de pensamiento que tiene como tradición los entendimientos de Occidente y que dependen de una temporalidad definida. Y lo que presenta un conflicto mayor para aquellos Otros que aún no han sido tocados por su avanzada cultural, es que Occidente, a través de todas sus deformaciones, mutaciones y mutilaciones postcoloniales, es también inextricable para ellos. Y quizá la ilusión más peligrosa de todo esto sea que, cualquier tipo de institucionalización de la palabra del Otro, lo incorpore como parte de este mismo sistema bipartido. Como muerte o como preservación. Le haga, pues, perder su alteridad –a ojos del Sí Mismo– y le haga, a la vez, permanecer en su no-existencia, en su impenetrabilidad –a los ojos de quienes supongo yo, son estos Otros.
Creo que, en todo caso, el problema a discutir es el carácter de la resistencia cultural de los subalternos que provienen de una genealogía distinta a la dominadora –sea esta del Norte o del Sur–, y que han debido llevar a cabo para cuidar del exterminio su percepción del mundo. A la vez trazar los métodos para contribuir a que estas formulaciones encuentren canales adecuados de resistencia. Aportar, como conocedores de las constantes del nuevo poder banal que es el mercado, herramientas a este enmascaramiento, como parte de una propuesta de indocilidad frente al entorno planteado por los poderes hegemónicos de un Occidente cada vez más amenazante y mutante. Lo que James C. Scott (6) llamara la “infrapolítica de los desposeídos”.

Epílogo de Chuang-tzu
"Cuando Po-Chu visitó el país de Chi, vio el cuerpo de un malhechor descuartizado (es decir, que sufrió el Lingchi). Al punto se despojó de su manto de corte y cubrió los pobres miembros destrozados como si envolviese a un niño en pañales. Y mientras hacía esto, gritaba y se lamentaba: “No creas que tú solo sufres esta desgracia. No sólo te pasa a ti esta terrible desdicha. Nos pasa a todos, aunque a ti te ha herido antes. Tus jueces dicen: no robarás, no matarás; y esas mismas almas virtuosas, al premiar y a elevar a unos cuantos hunden al resto en la ignominia. La división que crea sus leyes engendra la ira y el rencor. Ellos, que amontonan honores, siembran la semilla del odio. El corazón turbio por odio y envidia, el cuerpo cansado por un cansancio sin tregua, el espíritu henchido de irrealizables deseos. ¡Cómo escandalizarnos de que todos terminen como tú!"(7)
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(1) Rolnik, Suely. Más allá del principio de identidad: la vacuna antropofágica en In Arte Contemporânea Brasileira: Um e/entre Outro/s, São Paulo: Fundação Bienal de São Paulo. http://caosmose.net/ suelyrolnik/textos.htm
(2) Assandri, José. Entre Bataille y Lacan; ensayos sobre el ojo, golosina caníbal. Ediciones literales. Colección El cuenco de plata. 1ª edición. Buenos Aires, 2007.
(3) Ibid.
(4) Spivak, Gayatri Chakravorty. Estudios de la Subalternidad: Deconstruyendo Ia Historiografía. En Debates Post Coloniales: Una introducción a los Estudios de la Subaltenidad. Compilación de Silvia Rivera Cusicanqui, Rossana Barragán. Ediciones Aruwiyiri; Editorial Historias. La Paz, Bolivia.
(5) Derrida, Jacques. Jacques Derrida: leer lo ilegible. Entrevista con Carmen González-Marín, Revista de Occidente, 62-63, 1986, pp. 160-182.
(6) Scott, James C. Los dominados y el arte de la resistencia. Ediciones Era. México, 2000.
(7) Paz, Octavio. Chuang-tzu. Siruela. Madrid, 1997.








